Hospedería Princesa Elima – Brihuega (Guadalajara)

No penséis que siempre viajo por placer, hay veces que el trabajo también me hace visitar lugares donde necesito un alojamiento. Este fue el motivo que me llevó a tierras alcarreñas, en Guadalajara, y concretamente a la localidad de Brihuega.

puertaSon muchos los atractivos turísticos de esta villa, donde se puede visitar el Prado de Santa María con el Castillo de la Peña Bermeja, la Iglesia de Santa María de la Peña y el Convento de San José (que contiene un museo de miniaturas), las cuevas árabes o su famosa plaza de toros ‘La Muralla’.

Han sido varias mis visitas a Brihuega y, en todas ellas, me he alojado en la Hospedería Princesa Elima, situada en lo más alto de la población y frente a un valle donde se respiran tranquilidad y silencio. Aunque el edificio de la hospedería no tiene nada de especial, al entrar descubres una decoración entre árabe y castellana que lo convierten en un lugar encantador.

habitaciónMi habitación no era precisamente la más lujosa de las que hay en la hospedería, pero recordemos que sólo estaba allí por trabajo, aún así me pareció estupenda y con detalles en la decoración que siguen la línea del establecimiento, además de muy limpia y con un olor en todo el recinto muy agradable y relajante.

Aunque los que me conocen saben que odio los edredones de flores en los hoteles, la verdad es que aquí son bastante discretas y no me molestaron. La cama es bastante cómoda pero quizás las almohadas son demasiado bajitas.

Lo que no me gustó nada de la habitación fue el sistema de calefacción. El trato del personal es excelente y nada más llegar me dieron una llavecita extra para la calefacción para que cuando volviera de mis salidas encontrara la habitación calentita. Pero qué horror de ruido hacía la maldita calefacción, se me quitaban las ganas de tenerla puesta y prefería ponerme la manta extra que hay en el armario.

bañoEl baño es muy amplio y tiene una decoración muy acorde con el lugar. El mío tenía ducha y hay que decir que los amenities son escasos (una pastillita de jabón), pero en el interior de la ducha hay un dispensador de jabón para cabello y cuerpo que huele bastante bien. El secador, como en la mayoría de los sitios, es horroroso y la climatización del baño va con un radiador eléctrico que no acaba de hacer bien su función.

Para mi sorpresa, en la habitación me encontré una carta de masajes bastante apetecibles pero que por falta de tiempo no pude disfrutar. Hay que destacar también el salón común con televisión, la selección de revistas en cada planta o la sala de juegos para los niños que hay en el hotel a disposición de todos los huéspedes.

restauranteNo podía terminar mi comentario sin hablar del restaurante. Con unos precios muy asequibles la comida está deliciosa. El menú del día son diez euritos y es prácticamente el mismo para el mediodía que para la noche, pero aún así merece la pena. El desayuno, que también es servido en mesa, ofrece lo normal, café, zumo y tostadas.

Creo que ya son tres las veces que me he alojado en la Hospedería Princesa Elima y pronto tengo que regresar a Brihuega, así que no dudaré en elegir alojamiento y volveré aquí.

Actualización: en mi última visita (la cuarta en menos de un año), me han sorprendido con Wi-Fi gratis ¡punto extra!

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